DAVID LYNCH PARA IDIOTAS vol.1: introducción

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Seguramente no te lo esperabas a estas alturas, pero está pasando. David Lynch vuelve, y ni más ni menos que con la continuación a su más importante aporte al imaginario mainstream: Twin Peaks. El único culebrón televisivo apto para gente con estudios.

Horror y terror, pensarás. Te creías a salvo cuando anunció su retirada del cine tras aquella barbaridad que fue Inland Empire (2006), pero no. Se va a volver a poner de moda y tú vas a estar fuera. ¿Por qué? Porque no entiendes ni una palabra de lo que hace este señor. ¿Por qué? Porque eres idiota.

Si, idiota. Vamos a llamar a las cosas por su nombre.

La gente a la que nos gusta David Lynch somos más inteligentes que tú, y no perdemos ocasión de dejarlo claro. Es nuestro deber. No tenemos nada contra ti, pero en modo alguno vamos a permitir que interrumpas con tu falta de sensibilidad artística las largas e intensas conversaciones que desencadena la sola mención de su nombre en sociedad.

Es por ello que hemos elaborado una extensa guía para que, ya que tu subconsciente no está lo suficientemente desarrollado como para recibir el maná prodigioso de sus epopeyas audiovisuales, al menos puedas salir al paso cuando la situación lo requiera.

Antes de ir más lejos, hay algo que debes saber: El secreto no está en entender lo que David quiere decirte. El secreto está en que parezca que lo entiendes. Por peregrino que parezca, muchxs hemos construido una imagen social de lo más respetable en base a esta máxima. Y aunque pueda parecer que no, tú también puedes hacerlo.

Sabiendo esto, la próxima vez que te encuentres a alguien que proclame ofendido frente a ti -“¿Que no te gusta Mulholland Drive?”- Tienes dos opciones:

1- Apagarle un cigarrillo en un ojo, tumbarle en el suelo de un puñetazo, introducirle tantas páginas del último número de Cahiers Du Cinema como le quepan en el esófago y marcharte a casa a ver el Blu-Ray 3D de Fast and Furious 7.

2- Seguir las directrices que ofrecemos en esta serie de artículos y empezar una vida nueva como miembro de una élite intelectual post-moderna que celebra la introducción de elementos narrativos no formales en una ficción a priori destinada a un público amplio.

En tu mano está.

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David posando junto a una muestra demográfica de su público objetivo.

 

¿Sigues con nosotrxs? Sabia decisión. A lo largo de varios artículos, iremos analizando los films de Lynch de manera pormenorizada, con notas sobre lo que representan y frases que aportar en una conversación para no parecer un forocochero.  Por el momento, nos limitaremos a unos breves apuntes generales. Tampoco queremos sobrecargarte de información. Sabemos que no es fácil para ti.

Lo primero de todo: tres términos que debes emplear siempre que te refieras al cine de Lynch. Es muy importante que los repitas incesantemente pues son esenciales para dejar claro que estás a la altura de una conversación nivel básico-medio.

ONÍRICO:

Aplicable a cualquier situación, diálogo o reacción que no tenga explicación alguna en el marco de las leyes de la lógica y/o la física, lo que sucede muy a menudo. Si algo no se entiende, es un sueño. Si no se entiende que sea un sueño o no viene a cuento porque la película parecía que iba de otra cosa, toda la película es un sueño. No preguntes, no hay más.

En sus obras más digeribles, el elemento onírico aparece a ratos, introducido a pequeñas cucharadas dentro de un contexto narrativo parecido al de películas que si que entiendes, como pueden ser Piratas del Caribe (la primera solo), El Caballero Oscuro o Pancho, el Perro Millonario.

Sin embargo, en las obras que los críticos califican de -“sus mayores idas de olla”-, como pueden ser Cabeza Borradora o Inland Empire, el lenguaje de los sueños impregna toda su narrativa, de manera que poco o nada se puede sacar en claro de ellas a menos que pongas mucha imaginación de tu parte.

¿Solución? Ponla. Aunque ni tú mismo sepas de qué estás hablando. Suéltate.

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Estamos deseando escuchar lo que tengas que decir.

 

ATMOSFÉRICO:

Aplicable cuando la conversación vaya por derroteros de Banda Sonora o tratamiento de sonido, un elemento al que Lynch da tanta importancia como al visual.

En todas sus escenas, Lynch introduce un zumbido, un ruido estático denso que da textura al ambiente. A veces es el sonido del viento en los árboles, a veces la maquinaria de una factoría lejana. Recomendamos referirse a este fenómeno como ruido cósmico. Dilo en voz alta, no tengas miedo. Ruido cósmico. Lo estás haciendo muy bien.

En algunos casos, su uso es más intenso que en otros, pero siempre está presente. En ocasiones se le va la mano, y pasa de ser algo levemente sugerido a una vorágine auditiva en la que te puedes ver tentadx a bajar el volumen del televisor. No lo hagas. El ruido cósmico no es molesto, ni raro. Es atmosférico. Y te gusta, te encanta. Te envuelve y te hace sentir confortable.

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Como en casa.

 

SUBJETIVO

A los que entendemos este tipo de cine no nos va que nos den las cosas masticadas y cerradas, preferimos que nos dejen un margen a la hora de sacar conclusiones sobre algo. Por eso nos gusta Lynch, porque da por hecho que somos unos genios como él, y nos lo pone difícil. Lo que él quiere contar sólo es apto para aquellos que lo reconocemos como algo propio, que ya existía en nuestro interior antes de ver la película.

El posicionamiento dentro de este grupo de espectadores es muy importante cuando hablas sobre Lynch. Debes dejar muy claro que entiendes de una manera natural y fluida los elementos más barrocos de sus historias, y sorprenderte escandalosamente cuando alguien reconozca que no lo hace.

El término subjetivo se emplea, sobre todo, cuando alguien protesta por la falta de empatía de Lynch para con los espectadores, ya sea en materia de entretenimiento o de seguimiento del hilo argumental. Cualquier aspecto criticado ha de ser definido como subjetivo al instante, para descalificar el discurso del atacante , excluyéndole del círculo de personas para las que están hechas estas películas.

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Y que no te volvamos a ver por aquí.

 

Vamos a dejarlo de momento. Estarás agotadx.

Si sigues esforzándote, lees con atención los siguientes artículos de esta guía, y aplicas a tu vida los conocimientos en ellos vertidos, comprobarás rápidamente cómo aquellas personas que antes huían cuando se veían a solas contigo en una conversación, ahora te buscan para compartir teorías, experiencias, revelaciones y, sobre todo, webs donde comprar merchandising de Twin Peaks. 

Bienvenidx al escenario tras el radiador, a la logia negra, al concierto sin banda.

Bienvenidx al capitalismo para intelectuales.

Bienvenidx a casa.

 

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Trae tabaco.

 

Acerca de Miguel Morán

Licenciado en Ingeniería de Caminos, cantante tirolés y dueño de una conocida cadena de cafeterías Norteamericana. Apasionado del cine doblado y de la numismática. Le gusta practicar deporte al aire libre y las paradojas. Vive en un batiscafo, del que nunca sale.
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