EL NOBLE ARTE DE LA MICCIÓN MASCULINA_Parte 1

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Para eliminar cualquier tipo de ofensa o menosprecio posterior, me debo obligado a advertir que en este escrito no menciono la micción de las mujeres porque es un tema que no he experimentado. Amigas, no soy un misógino heteropatriarca, sólamente hablo de la micción masculina porque no conozco otra.

Mi nombre es Gunther Ibáñez, y vengo a exponeros los principales puntos de mi tesis doctoral.

Ap 1. ME MICCIONO Y ESTOY TUMBADO EN LA CAMA. ¿AGUANTO O ME JODO Y ME LEVANTO?

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¡Cuidado!

Esta es una condición que afecta a la inmensa mayoría de la población mundial. En el caso en el que vivas en una sociedad que se pueda permitir un baño particular, claro está.

Ocurre cuando te despiertas en mitad de la noche con ganas de miccionar. En estos casos siempre suele triunfar la idea de levantarse porque no hay más gónadas, pero, ¿Y si te miccionas justo media hora antes de tener que levantarte? Ahí ya esperas, ¿Verdad?

Mala idea. Al final, las propias ganas no dejarán que pegues ojo y tarde o temprano tendrás que levantarte. Retrasando lo inevitable sólo conseguirás motivos para llegar a uno de los problemas insignia de la micción masculina, enunciado en el siguiente apartado.

Ap. 2. MICCIONAR CON EL PENE ROCOSO

En esta situación, nos topamos con el problema gordo cuando nos situamos cara a cara con el retrete. En el preciso momento en el que bajas tu mirada y te encuentras con la tienda de campaña, comienzan las dificultades. Decides agarrar eso como buenamente puedes e intentar apuntar hacia el inodoro, pero amigo, no eres Bender. No sabes doblar vigas.

Futurama Bender

No lo intentes

Es entonces cuando, según el tiempo que dispongas, optas por esperar unos segundos a que la bandera baje a media asta o por sacar culo, dar un paso de rigor hacia atrás y probar suerte.

Ap. 3. MICCIONAR CON EL PENE HECHO UN GUIÑAPO

Este es un problema que nos encontramos con los no circuncidados. Los que aún llevan sombrero. Los que no pasan frío por la polla.

Cuando tu pene en blando ha sufrido los intensos vaivenes que representan un previo revolcón de sábanas con un/a compañero/a de cama, se levanta en estado de repliegue. Aquí subdividimos este apartado en dos:

3.1. Repites la batalla por la mañana. Esto nos lleva al apartado número 2.

3.2. No repites y te levantas a miccionar. Yo a este apartado lo llamo controla la manguera. Controla la manguera es un juego muy emocionante que se inicia nada más comenzar el acto de la micción en sí. El prepucio del pene se pone juguetón y decide enviar el chorro a una dirección totalmente inesperada. Es ahí donde debes estar rápido y tirar de reflejos o el resultado será impredecible. Mención especial al doble chorro!

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¡Mira mamá! ¡Estoy apuntando a las cenizas del abuelo!

 

Ap. 4. ME ARRIESGO A NO SUBIR LA TAPA

A pesar de vivir en sociedades civilizadas, en ocasiones se producen este tipo de decisiones. Explicamos los principales motivos a continuación:

-Si te encuentras con un retrete cuya tapa no puede mantenerse arriba. Aquí priorizas que tu pene no sea guillotinado frente a la higiene.

-Si se da la condición de que te levantes tan pasado de vueltas que prefieras jugártela y limpiar que subir la tapa. Este factor se produce a menudo en hombres cuyo nivel de dejadez supera el ocho.

-A los hombres nos gusta la competición por naturaleza. Miccionar de pie es apuntar, y es harto gratificante cuando das en el blanco con una probabilidad de acierto menor. Realizar una Micción con la tapa bajada es un reto que muchos de nosotros nos ponemos, y que, desgraciadamente, a veces culmina con resultados catastróficos.

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Con firmeza y aplomo, éxito seguro

-Si miccionas sentado. Este es un factor curioso. Muchos hombres dicen hacerlo, pero cuando lo hacen en un baño público nadie hunde sus posaderas en la gélida tapa. ¿Cuestión de higiene?

Mi teoría con respecto a esta opción es que o bien todos esos hombres que miccionan sentados mienten, o bien que el hecho de miccionar de pie otorga una masculinidad que en momentos concretos parecemos necesitar. ¿No os he dicho que nos gusta la competición?

Ap. 5. LA LAVADA DE MANOS

Variedad de opiniones con respecto a este asunto. Elaborando un estudio sintetizado, partimos de dos opciones generales:

1. Me lavo las manos antes de la micción. Las personas que se rigen por este código creen que su falo es un objeto sagrado que no merece perder su pureza por culpa de la inabarcable suciedad de este mundo mortal.

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2.  Me lavo las manos después de la micción. Esta gente opina que su verga es un objeto tabú y hay que avergonzarse cuando lo tocamos. Debemos eliminar su rastro.

Si realizamos un estudio pormenorizado, nos encontraremos con que hay porciones de la población que se lavan las manos antes y después, en un gesto de arrogancia higiénica. Me lavo las manos dos veces al miccionar. Tengo dinero.

En otras ocasiones, el individuo after-miction se seca las manos con un pedazo de papel. Esto es una porquería porque si tienes que secarte las manos después de la micción es que te has miccionado la mano.

Por último, los más indecentes ni siquiera se lavan las manos. Hijos de puta.

Acerca de Iván Dueñas Vega

Natural de Wisconsin, salió del vientre de una garza con cinco años y barba de tres días. Al poco tiempo comenzó a trabajar como actor de doblaje en películas porno, lo cual desembocó en su actual pasión: Escribir. Es aficionado a los gases nobles y detesta los medicamentos.
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